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Oneirosaurus caballeroi © @paleo_historic

Oneirosaurus caballeroi: un nuevo mosasaurio de Colombia

Resumen: 

Un extraordinario cráneo descubierto cerca de Lebrija, Santander, y conocido por la ciencia desde hace más de una década, ha sido descrito finalmente como un nuevo género y especie de mosasaurio: Oneirosaurus caballeroi. En esta entrada repasamos la historia de este fósil del Cretácico tardío de Colombia, las características que permitieron reconocerlo como un nuevo taxón y lo que sabemos sobre su posición dentro de la evolución de los mosasaurios.

Posición de Gondwana durante el Cretácico tardío (Coniaciano -  Santoniano) hace 86 Ma. Créditos C. R. Scotese
Posición de Gondwana durante el Cretácico tardío (Coniaciano-Santoniano) hace 86 Ma. Créditos C. R. Scotese
ICC 2023 Mosasauridae-Oneirosaurus

Hace unos años, en nuestra entrada dedicada a los mosasaurios de Colombia, hablamos de un extraordinario cráneo descubierto cerca de Lebrija, Santander. El ejemplar compartía algunas características con Yaguarasaurus columbianus, el primer mosasaurio descrito en Colombia, pero también presentaba diferencias que hacían difícil precisar su identidad.

La historia de aquel fósil acaba de sumar un nuevo capítulo. Tras años de estudio, el llamado «mosasaurio de Lebrija» ha sido descrito como un nuevo género y especie: Oneirosaurus caballeroi.

Su descripción no solo incorpora un nuevo mosasaurio al registro fósil colombiano. También permite reconstruir la historia de un ejemplar conocido por la ciencia desde hace más de una década y cuya excepcional conservación ya había revelado estructuras del cráneo prácticamente desconocidas en estos reptiles marinos.

El «mosasaurio de Lebrija»

La historia de Oneirosaurus caballeroi comenzó mucho antes de que recibiera ese nombre. Su cráneo fue encontrado por Jaime Caballero en una cantera de La Azufrada, cerca de Lebrija, Santander. En 1997, Caballero comunicó el hallazgo al entonces INGEOMINAS —actual Servicio Geológico Colombiano— y, unos años después, tras su fallecimiento, su familia entregó el fósil a la institución para su estudio (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2025a).

El ejemplar apareció por primera vez en la literatura científica en un trabajo publicado por María Eurídice Páramo-Fonseca en 2012. Entonces era conocido como IPN-2 y fue presentado como un mosasaurio procedente de rocas del Coniaciano de la región de Lebrija. Su cráneo mostraba semejanzas generales con el de Yaguarasaurus columbianus, pero también algunas diferencias en varios de sus huesos (Páramo-Fonseca, 2012).

Una de sus características más llamativas estaba, literalmente, dentro del cráneo. IPN-2 conservaba un septo interorbitario, una delicada estructura situada entre las órbitas oculares que normalmente no se preserva en los fósiles de mosasaurios. El propio trabajo de 2012 ya señalaba lo excepcional de esta estructura, visible incluso en las imágenes publicadas entonces (Páramo-Fonseca, 2012).

Cráneo del mosasaurio Oneirosaurus caballeroi hallado en rocas del Coniaciano, en cercanías del municipio de Lebrija, Santander, en vista lateral izquierda. Escala en cm.
Cráneo de Oneirosaurus caballeroi en vista lateral izquierda. Tomado de Páramo (2012) y mejorado mediante inteligencia artificial.

Años después, el estudio detallado del interior del cráneo revelaría que su conservación era todavía más extraordinaria de lo que parecía. En 2024, un nuevo trabajo dedicado a estas estructuras permitió estudiarlas mediante tomografía y reconstrucciones tridimensionales (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2024). Ya contamos esta parte de su historia en nuestra entrada sobre los mosasaurios de Colombia, por lo que no nos detendremos nuevamente en ella.

Pero quedaba pendiente una pregunta mucho más básica: ¿qué mosasaurio era realmente aquel animal?

Un mosasaurio de «ensueño»

La respuesta llegó con la descripción detallada del ejemplar. Las comparaciones anatómicas mostraron que el mosasaurio de Lebrija no correspondía a Yaguarasaurus columbianus ni a ninguna otra especie conocida. Se trataba de un nuevo género y especie de mosasaurio, al que sus autores dieron el nombre de Oneirosaurus caballeroi.

El nombre del género procede de las palabras griegas oneiros, «sueño», y sauros, «lagarto» o «reptil», por lo que Oneirosaurus puede traducirse como «reptil de ensueño». Los autores escogieron este nombre en referencia a la excepcional conservación del ejemplar, que, como vimos anteriormente, permitió preservar delicadas estructuras internas del cráneo que rara vez llegan hasta nosotros en el registro fósil. El nombre de la especie, caballeroi, homenajea a Jaime Caballero, quien encontró el fósil y comunicó su hallazgo. De esta forma, casi tres décadas después de aquel descubrimiento, su apellido ha quedado ligado para siempre al mosasaurio de Lebrija (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2025a).

El ejemplar que conocíamos anteriormente como IPN-2 se encuentra hoy catalogado con el número IGMp879524 en las colecciones del Museo Geológico Nacional José Royo y Gómez, del Servicio Geológico Colombiano, y constituye el holotipo de Oneirosaurus caballeroi; es decir, el ejemplar de referencia sobre el que se ha definido la nueva especie. El fósil está formado principalmente por un cráneo casi completo con la mandíbula todavía articulada, aunque le falta la parte más anterior del hocico. También conserva varios huesos del atlas, la primera vértebra de la columna. Otros fragmentos de vértebras y costillas fueron encontrados posteriormente en la misma cantera, pero no se conoce con suficiente precisión el nivel del que procedía originalmente el cráneo y, por tanto, no puede asegurarse que pertenecieran al mismo individuo (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2025a).

Oneirosaurus. Créditos Cisiopurple
Oneirosaurus caballeroi. Créditos Csiopurple

¿Cuándo vivió Oneirosaurus?

Oneirosaurus caballeroi procede de la Formación Galembo, en el área de La Azufrada, cerca de Lebrija. Estas rocas se depositaron durante el Cretácico tardío, cuando buena parte del territorio que hoy ocupa Colombia se encontraba cubierta por el mar. Precisar su edad, sin embargo, no resulta tan sencillo. Cuando el ejemplar se dio a conocer en 2012 se consideró que procedía del Coniaciano temprano. La nueva investigación ha revisado esta interpretación porque se desconoce la posición estratigráfica exacta en la que apareció el cráneo.

Los ammonites encontrados en la cantera proporcionan edades diferentes dentro de este intervalo y los pequeños ammonites recuperados del sedimento que todavía rodeaba al fósil tampoco pudieron identificarse con suficiente precisión. Por este motivo, y dado que se desconoce el nivel estratigráfico exacto del que procedía el cráneo, la información disponible solo permite proponer para Oneirosaurus una edad Coniaciana, aproximadamente entre 89 y 86 millones de años (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2025a).

¿Qué lo hace diferente de otros mosasaurios?

A primera vista, el cráneo de Oneirosaurus caballeroi guarda cierto parecido con el de Yaguarasaurus columbianus. De hecho, esta semejanza ya había sido advertida cuando el ejemplar fue presentado en 2012. Sin embargo, su estudio detallado reveló numerosas diferencias en la forma y disposición de distintos huesos del cráneo y las mandíbulas, así como en sus dientes.

Los paleontólogos no reconocen una nueva especie por una única diferencia aislada, sino por una combinación de características anatómicas que permite distinguirla de las especies conocidas. En el caso de Oneirosaurus, una de las más llamativas se encuentra en la parte posterior del cráneo: presenta dos aberturas independientes para la salida de los nervios craneales X, XI y XII. Es el único plioplatecarpino conocido con esta configuración, una característica que anteriormente se había considerado propia de otro grupo de mosasaurios: los mosasaurinos. A esta peculiaridad se suman diferencias en varios huesos del cráneo, entre ellos el frontal, el parietal y el cuadrado, además de características de las mandíbulas, los dientes y el atlas. Es precisamente la combinación de todos estos rasgos, y no uno solo, la que permitió a los investigadores concluir que el ejemplar de Lebrija representaba un género y una especie hasta entonces desconocidos (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2025a).

Oneirosaurus SGC
Detalle del cráneo de Oneirosaurus caballeroi. Créditos Servicio Geológico Colombiano (SGC) 

Hay, además, una curiosa mezcla en su anatomía. Oneirosaurus conserva algunas características consideradas relativamente primitivas junto con otras más derivadas. Esta combinación resulta especialmente interesante cuando se intenta determinar qué lugar ocupaba dentro de la evolución de los mosasaurios (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2025a).

¿Qué lugar ocupa Oneirosaurus entre los mosasaurios?

El análisis de sus características sitúa a Oneirosaurus caballeroi dentro de los plioplatecarpinos, un grupo de mosasaurios completamente adaptados a la vida marina que llegó a distribuirse ampliamente durante el Cretácico tardío. En el primero de los análisis filogenéticos realizados por los autores, Oneirosaurus aparece como un plioplatecarpino basal. Esto no significa que fuera un animal «primitivo» en el sentido cotidiano de la palabra, sino que, en ese análisis, aparece próximo a las primeras ramificaciones conocidas de la historia evolutiva del grupo. En la misma parte del árbol aparecen otros mosasaurios, entre ellos Yaguarasaurus columbianus, también conocido en Colombia, y Ectenosaurus clidastoides, registrado en Estados Unidos.

Esto hace especialmente interesante la comparación con Yaguarasaurus. El parecido que se había observado entre ambos cráneos desde los primeros estudios no significaba que pertenecieran a la misma especie: se trata de mosasaurios diferentes, aunque los análisis realizados sugieren afinidades evolutivas entre ambos.

Filogenia de los mosasaurios mostrando la posición de Oneirosaurus caballeroi dentro de Plioplatecarpinae. El árbol representa uno de los análisis realizados por los autores y muestra a Oneirosaurus entre los plioplatecarpinos basales. Tomado de Páramo-Fo
Filogenia de los mosasaurios, con Oneirosaurus caballeroi entre los plioplatecarpinos basales. Tomado de Páramo-Fonseca y colaboradores (2025a).

Sin embargo, estas relaciones todavía presentan incertidumbres. Muchas de las ramas obtenidas en el primer análisis tienen un soporte bajo y, cuando los investigadores incorporaron otro mosasaurio, Sarabosaurus dahli, en un segundo análisis, buena parte del árbol perdió resolución y Oneirosaurus quedó incluido en una gran politomía, es decir, un conjunto de especies cuyas relaciones exactas no pueden resolverse con los datos disponibles (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2025a).

Por ello, aunque sabemos que Oneirosaurus pertenece a los plioplatecarpinos, su posición exacta dentro del grupo y cuáles fueron sus parientes más cercanos todavía no están completamente resueltos.

Una nueva pieza en la historia de los mosasaurios colombianos

La descripción de Oneirosaurus caballeroi añade un nuevo género y especie a la diversidad de mosasaurios conocida en Colombia y amplía la información disponible sobre estos reptiles marinos durante el Cretácico tardío.

Mapa paleogeográfico del norte de Suramérica durante el Santoniano–Coniaciano
Mapa paleogeográfico del norte de Suramérica durante el Coniaciano-Santoniano, hace unos 86 millones de años. En estos mares vivió Oneirosaurus caballeroi. Adaptado del mapa 20 de Scotese (2014); imagen recortada, ampliada y mejorada mediante IA.

Y su interés es aún mayor cuando lo comparamos con Yaguarasaurus columbianus. Este último procede de rocas del Turoniano del valle superior del Magdalena, mientras que Oneirosaurus procede de rocas atribuidas al Coniaciano y fue encontrado mucho más al norte, en Santander. Los dos representan, por tanto, registros diferentes de una historia evolutiva que se desarrolló en los mares interiores que cubrían parte del territorio colombiano (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2025a).

Además, Oneirosaurus reúne dos aspectos poco habituales en un mismo fósil. Por un lado, su anatomía permitió reconocer una combinación de características distinta de la observada en otros mosasaurios y establecer un nuevo taxón (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2025a). Por otro, su excepcional conservación preservó delicadas estructuras internas del cráneo que normalmente desaparecen durante la fosilización y que ya habían permitido conocer aspectos de la anatomía de los mosasaurios prácticamente inaccesibles en otros ejemplares (Páramo-Fonseca y colaboradores, 2024).

Pero quizá lo más llamativo de su historia sea el tiempo transcurrido desde su descubrimiento. El cráneo fue encontrado por Jaime Caballero en la década de 1990, apareció en la literatura científica en 2012 como IPN-2, años después fue recatalogado como IGMp879524 y en 2024 protagonizó un estudio sobre su excepcional conservación. Finalmente, tras casi tres décadas desde que se comunicara su hallazgo, aquel fósil que durante años conocimos simplemente como «el mosasaurio de Lebrija» tiene nombre propio: Oneirosaurus caballeroi.

Oneiosaurus. Créditos Alejandro Parham
Oneirosaurus caballeroi. Créditos Alejandro Parham

Y nuestro recorrido por los reptiles marinos de Colombia continúa. En la próxima entrada hablaremos de otro descubrimiento reciente: Boyacasaurus sumercei, un nuevo pliosaurio colombiano que nos llevará de nuevo a los mares del Cretácico temprano (en preparación).

 

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Referencias:

Páramo-Fonseca, M. E. (2012). Mosasauroids from Colombia. Bulletin de la Société Géologique de France, 183(2), 103–109. https://doi.org/10.2113/gssgfbull.183.2.103

Páramo-Fonseca, M. E., Narváez-Rincón, J. A., Benavides-Cabra, C. D., & Yanez-Leaño, C. F. (2024). Exceptional in situ preservation of chondrocranial elements in a Coniacian mosasaurid from Colombia. Diversity, 16(5), 285. https://doi.org/10.3390/d16050285

Páramo-Fonseca, M. E., Narváez-Rincón, J. A., & Benavides-Cabra, C. D. (2025a). Oneirosaurus caballeroi gen. et sp. nov., a new mosasaur from Colombia. Earth Sciences Research Journal, 29(3), 231–247. https://doi.org/10.15446/esrj.v29n3.117157

Páramo-Fonseca, M. E., Narváez-Rincón, J. A., & Benavides-Cabra, C. D. (2025b). Un nuevo mosasaurio de Colombia. En III Congreso Colombiano de Paleontología: Libro de memorias (p. 52). Universidad Industrial de Santander.

Scotese, C. R. (2014). Atlas of Late Cretaceous paleogeographic maps: PALEOMAP Atlas for ArcGIS, volume 2, The Cretaceous, maps 16–22, Mollweide projection. PALEOMAP Project. https://doi.org/10.13140/2.1.4691.3284

Lectura Recomendada:

Bardet, N., Houssaye, A., Jouve, S., & Vincent, P. (2023). Ocean life in the time of dinosaurs. Princeton University Press.
https://doi.org/10.1515/9780691243993

Callaway, J. M., & Nicholls, E. L. (Eds.). (1997). Ancient marine reptiles. Academic Press.

Ellis, R. (2003). Sea dragons: Predators of the prehistoric oceans. University Press of Kansas.

Everhart, M. J. (2017). Oceans of Kansas: A natural history of the Western Interior Sea (2nd ed.). Indiana University Press.

Jaramillo, C., & Oviedo, L. H. (Eds.). (2023). Hace tiempo: Un viaje paleontológico ilustrado por Colombia (2.ª ed.). Instituto de Investigación de Recursos Biológicos Alexander von Humboldt; Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales.
http://hdl.handle.net/20.500.11761/36213

Naish, D. (2023). Ancient sea reptiles: Plesiosaurs, ichthyosaurs, mosasaurs, and more. Smithsonian Books.

Ortiz Pabón, L. G. (2021). Reptiles fósiles de Colombia. Fondo Editorial IUE.
https://doi.org/10.25057/9789585372733

Paul, G. S. (2022). The Princeton field guide to Mesozoic sea reptiles. Princeton University Press.
https://doi.org/10.1515/9780691241456

Fernando

@paleofher

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