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Palaeophis maghrebianus en el mar de Tetis durante el Eoceno temprano de Marruecos © Nobu Tamura

Una segunda serpiente gigante en la Fm Cerrejón: Explorando la diversidad de las Palaeophiidae

A principios de 2024 se publicaba un artículo en el que un grupo de científicos del prestigioso Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET) de Argentina y la Universidad de Alberta en Canadá, reportaban la presencia de una segunda serpiente de gran tamaño en el yacimiento del Cerrejón, es decir en el mismo ecosistema que habitó la famosa Titanoboa cerrejonensis hace entre 58 y 60 millones de años.

Todos los restos atribuidos a serpientes recuperados en los distintos trabajos de campo llevados a cabo en el Cerrejón han sido asignados a Titanoboa, pero entre este material, los investigadores detectaron que algunas de las vértebras, seis en total, presentan una morfología diferente. Las comparaciones anatómicas con otros fósiles, revelan que estas vértebras, que son morfológicamente iguales y de tamaño comparable, presentan características típicas de las Palaeophiidae, una familia extinta de serpientes, de relaciones inciertas, conocidas casi exclusivamente a través de sus vértebras y que vivieron en aguas marinas y/o en ambientes de agua salobre cerca de las costas.

Palaeophiidae. Créditos Hodari Nundu
Una gran serpiente marina de la familia Palaeophiidae asusta a un ave marina gigante en algún lugar del mar de Tetis durante el Paleógeno. Créditos Hodari Nundu

Las Palaeophiidae, un enigmático linaje de serpientes acuáticas

La falta de material craneal dificulta que se resuelvan sus relaciones evolutivas, sin embargo, a las Palaeophiidae se les suele ubicar dentro del grupo principal de Serpentes, en una posición no resuelta dentro de Alethinophidia. Pero no sólo su posición dentro de las serpientes es enigmática, su taxonomía también es problemática.

El representante más pequeño de esta familia es Palaeophis casei del Eoceno de Mississippi, Estados Unidos, que probablemente medía entre 1 y 1.3 m de longitud mientras que el de mayor tamaño es Palaeophis colossaeus, del Eoceno de Malí, con una longitud estimada de 9 m.

Las Palaeophiidae se agrupan, en base a las características de sus vértebras, en dos subfamilias: Archaeophiinae y Palaeophiinae, aunque la inclusión de la primera en los Palaeophiidae es puesta en duda por algunos autores.

Los Archaeophiinae están representados únicamente por el género Archaeophis del Eoceno de Italia y Turkmenistán, incluyendo restos articulados craneales y postcraneales, mientras que en los Palaeophiinae se incluyen los géneros Palaeophis y Pterosphenus registrados desde finales del Cretácico hasta el Eoceno tardío y que están representados “sólo” por vértebras y costillas; sin embargo, la diferencia entre estos dos géneros se fundamenta principalmente en el grado de adaptación a un estilo de vida acuático que está más desarrollado en Pterosphenus.

Entre los Palaeophiinae se encuentran algunas de las serpientes más grandes conocidas, con longitudes estimadas que superan a cualquier serpiente actual y que sólo superan en tamaño la extinta Titanoboa y las Madtsoiidae, una extinta familia de serpientes que agrupa a algunas de las serpientes más grandes que han existido como los géneros Gigantophis del Eoceno del norte de África y la recientemente descrita Vasuki indicus del Eoceno medio de la India, que podría ser incluso más grande que Titanoboa.

Como vimos anteriormente, los taxones fósiles agrupados en los Palaeophiidae se encuentran en formaciones rocosas que van desde el Maastrichtiano (Cretácico tardío) al Eoceno tardío (aunque el registro más antiguo podría ser una vértebra aislada incompleta del Cenomaniano de Sudán), sin embargo existe un vacío entre los fósiles más antiguos conocidos del Cretácico tardío y el extenso registro del Eoceno, pues los registros del Paleoceno son escasos o poco conocidos y se limitan a la presencia de Palaeophis sp. en el Paleoceno tardío de Norteamérica y en el límite Paleoceno/Eoceno de Dinamarca. Otro posible registro podría ser Tuscahomaophis del Paleoceno tardío de Norteamérica.

Durante el Eoceno, las Palaeophiidae están ampliamente distribuidas en ambientes marinos y estuarios alrededor de las regiones costeras del mar de Tetis, sus restos se han descubierto en Eurasia, África y Norteamérica, sin embargo, su presencia en Suramérica hasta ahora consistía en un único registro: Pterosphenus sheppardi sp., descrita por el paleontólogo francés Robert Hoffstetter en 1958 y que fue colectada en los campos petrolíferos de Ancón, al sur de la Península de Santa Elena, en la región costera de Ecuador.; estos restos provienen de rocas del Eoceno tardío de la Fm. Seca.

Dos vértebras precloacales articuladas del nuevo Palaeophiinae indet. reportado para el Paleoceno de Colombia en vista: A) lateral derecha; B) lateral izquierda; C) posterior; D) dorsal y E) ventral. Modificado de Garberoglio y colaboradores. (2024).
Dos vértebras precloacales articuladas del nuevo Palaeophiinae indet. reportado para el Paleoceno de Colombia en: A) vista lateral derecha; B) vista lateral izquierda; C) vista posterior; D) vista dorsal y E) vista ventral. Escala 10 mm. Modificado de Garberoglio y colaboradores (2024).

Una segunda serpiente de gran tamaño en la Fm. Cerrejón

Las vértebras de este nuevo registro de Palaeophiidae formaban parte de lo que se pensaba era un solo espécimen que comprendía un total de 23 vértebras que se encontraron más o menos asociadas. Si bien la mayoría de estas vértebras muestran la morfología diagnóstica de Titanoboa, dos hileras de vértebras  articuladas y una aislada, presentan marcadas diferencias por lo que los investigadores las asignan a un taxón distinto aunque no es posible determinar si todas pertenecían a un solo individuo.

Las seis vértebras precloacales descritas aquí se diferencian de Titanoboa cerrejonensis por ser considerablemente más delgadas y por estar comprimidas lateralmente. Aunque la compresión tafonómica afecta muchos de los materiales relacionados con Titanoboa, la compresión lateral observada en estas vértebras no es un resultado del proceso de preservación; a pesar de mostrar algo de deformación, conservan su forma general de manera consistente en todas ellas, lo que las hace fácilmente distinguibles de las vértebras deformadas de Titanoboa.

Comparaciones anatómicas de las vértebras muestran ciertas características típicas de las Palaeophiidae mostrando similitudes con las formas más generalizadas del género Palaeophis pero sin presentar las adaptaciones acuáticas extremas que definen las formas asignadas al género Pterosphenus. Pese a esto, los autores reconocen que los restos no pueden asignarse a Palaeophis pues presentan características no presentes en este género y lo refieren como un Palaeophiinae indeterminado al que se le ha estimado una longitud de unos 8 m.

Este nuevo registro constituye el registro más meridional de este tipo de serpiente durante el Paleoceno, ampliando su rango de distribución que hasta ahora se limitaba al hemisferio norte. Este descubrimiento conecta a las Palaeophiidae del Cretácico tardío (registradas principalmente en África) con los ampliamente extendidos registros del Eoceno de los géneros Palaeophis y Pterosphenus.

En contraste con el abundante registro de serpientes en depósitos marinos de otras regiones, durante el Cretácico tardío y el Paleógeno, el conocimiento de las serpientes acuáticas en Suramérica es limitado (aunque los restos de serpientes en depósitos terrestres de este periodo geológico sí son comunes) por lo que este nuevo hallazgo amplía el registro de este tipo de serpientes en América del Sur.

Dado que solo se conservan escasos restos postcraneales, nuestro conocimiento sobre la ecología del nuevo taxón es limitada, sin embargo, su modo de vida era –probablemente- similar al de otros Palaeophiinae de gran tamaño y predominantemente acuáticos como Palaeophis colossaeus y Palaeophis africanus.

Tres vértebras precloacales articuladas del nuevo Palaeophiinae indet. reportado para el Paleoceno de Colombia en vista: A) dorsal; B) lateral izquierda; C) ventral y D) anterior. Modificado de Garberoglio y colaboradores (2024).
Tres vértebras precloacales articuladas del nuevo Palaeophiinae indet. reportado para el Paleoceno de Colombia en: A) vista dorsal; B) vista lateral izquierda; C) vista ventral y D) vista anterior. Escala 10 mm. Modificado de Garberoglio y colaboradores (2024).

Este descubrimiento indica la presencia de dos grandes serpientes acuáticas coexistiendo en el denso bosque tropical que era el norte de Suramérica hace 58 – 60 Ma y que además, también era el hogar de cocodrilos, tortugas y peces de grandes dimensiones. El escaso material descubierto, en contraste con el abundante material de Titanoboa, sugiere diferencias de hábitat y una división en los nichos ecológicos entre estas grandes serpientes acuáticas. Se supone que la nueva Palaeophiinae habitaba en áreas más alejadas de la costa, como aguas abiertas poco profundas, mientras que Titanoboa cerrejonensis vivía en zonas costeras, ríos y pantanos.

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Referencias:

Datta, D. and S. Bajpai (2024). «Largest known madtsoiid snake from warm Eocene period of India suggests intercontinental Gondwana dispersal.» Scientific Reports 14(1): 8054.

Folie, A., et al. (2021). «Presence of the large aquatic snake Palaeophis africanus in the middle Eocene marine margin of the Congo Basin, Cabinda, Angola.» Geobios 66: 45-54.

Garberoglio, F. F., et al. (2023). «New record of aquatic snakes (Squamata, Palaeophiidae) from the Paleocene of South America.» Journal of Vertebrate Paleontology 43(4): e2305892.

Georgalis, G. L., et al. (2021). «An assemblage of giant aquatic snakes (Serpentes, Palaeophiidae) from the Eocene of Togo.» Swiss Journal of Palaeontology 140: 1-18.

Gower, D. J. and H. Zaher (2022). The origin and early evolutionary history of snakes, Cambridge University Press.

Hoffstetter, R. (1958). «Un serpent marin du genre Pterosphenus (Part sheppardi nov. sp.) dans l’Eocene superieur de l’Equateur (Amerique du Sud).» Bulletin de la Société geologique de France 6(1): 45-50.

Houssaye, A., et al. (2013). «New highlights about the enigmatic marine snake Palaeophis maghrebianus (Palaeophiidae; Palaeophiinae) from the Ypresian (Lower Eocene) phosphates of Morocco.» Palaeontology 56(3): 647-6

Fernando

@paleofher

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